BOLIVIA y PERÚ 2016: Capítulo 04 (Días del 08 al 12)

Primer contacto con La Paz:


Por suerte tuve la precaución de pedirle al de la recepción que al otro día me llamé un taxi porque a las 11 tenía el vuelo a La Paz (Que había comprado el día anterior por AeroBolivia en una agencia de la ciudad).

Me despertó el golpe en la puerta de la habitación... "Diego, ¿usted pidió un taxi al aeropuerto para las 9 AM?"... " Si, ¿qué hora es? “…"9:15".
Creo que fue la vez que más rápido armé mi mochila y salí disparado al aeropuerto. La altura, el alcohol en exceso y la posterior resaca...creeme... no es buena combinación.

Llegue a La Paz en tiempo y forma. En ese momento me di cuenta que había agendado el Facebook de Emma, Una de las viajeras australianas que conocí en el hostel y que, gracias a ese contacto, nos haríamos amigos y volveríamos a ver en Buenos Aires casi al fin de su largo viaje por Sudamérica. 

Desde el aeropuerto de La Paz a la ciudad se viaja muy fácil en los Mini-Bus de sospechosa legalidad que recorren toda la ciudad. Me costó algo así de 4 bolivianos y me dejo aproximadamente a 10 cuadras del hotel que mi amiga paceña Pame había reservado para mí.

La Paz es una ciudad incómoda, son todas subidas, o eso parece, no sé dónde están las bajadas, cuando vas… subís, cuando volves, también subís. No sé si fue mi sensación por el cansancio o alguna especie de embrujo vudú.
La cosa que para hacer esas 10 cuadras con el peso de la mochila me llevo cerca de 45 minutos.

Al llegar al Hotel no era lo que imaginaba, no tenía nada demasiado malo, pero no era el ambiente que estaba buscando, así que me decidí a que esa noche pasaría ahí, pero al otro día cambiaría de Hostel.
Ese día me dedique a recorrer la ciudad un poco, camine hasta el centro, almorcé una hamburguesa de brontosaurio (por el tamaño) y luego de hacer un poco de tiempo volví para la zona de Sopocachi donde había quedado en encontrarme con Pame.
Caminamos un rato juntos mientras me comentaba algunas cosas de la ciudad y vencido por el cansancio decidí volver al hotel. Esa noche cené algo tranquilo, preparé la mochila y dormí.

 Primer contacto con La Paz

La Paz desde arriba y la feria más grande de mi vida:

Al otro día temprano caminé hasta Hostal 3600, también en Sopocachi, fue el mejor cambio que pude haber hecho, ya desde un principio frente al hostel había una sucursal de Hastinapura, mi antigua escuela de meditación lo tomé como una señal.
El hostel casi nuevo, de una limpieza y orden perfecto estaba atendido por Jorge, uno de sus dueños con quien los próximos días compartiríamos varias anécdotas y consejos. Una gran persona que me ayudó mucho con lo que luego pasaría.

Ese día Jorge me comento que los domingos estaba la feria 16 de Julio en el Alto, que no me la tenía que perder por nada, pero que vaya con cuidado, hay muchos robos. “Solo llévate lo necesario, la mochila adelante, estate atento y vas a estar bien”
Así fue como seguí su consejo y me dirigí en mini-bus al cementerio, en donde sale el teleférico rojo que me dejo observar por primera vez La Paz desde arriba en todo su esplendor.

La Paz desde arriba

Ahora bien, Imaginate… suma Once + Av Avellaneda + La Salada + La Saladita + Villazon. Con esa suma vas a tener un 10% de lo que es la feria 16 de Julio, cuadras y cuadras y cuadras completas en donde podés comprar de todo. Desde partes de autos, todo tipo de ropa, hasta una calle de venta de animales donde, si queres, podes comprar un pingüino, si, vivo y pasando mucho calor.
Jorge me dijo: “Si te roban el perro en La Paz, no publiques en Facebook, no pegues carteles. Anda a la Feria 16 de Julio y va a estar ahí… eso sí, lo tenes que comprar de nuevo”
La feria 16 de Julio asusta por su inmensidad y por la constante sensación de ser observado por turista, en gran parte es ilegal, aunque algunas cosas son originales, obtenidas de los conteiners que las empresas de varias partes del mundo donan a países del tercer mundo para deducir impuestos.
No compre nada, no porque no convenía (porque SI convenía) simplemente porque no había llevado mucha plata y en este viaje no fui con muchas intenciones de comprar nada.

La única foto de la feria que me anime a sacar

De vuelta en el Hostel reserve con la empresa Barracuda la excursión de la Dead Road para el día siguiente. Esa noche cenamos con Pame y volví a dormir porque mañana tendría una de las experiencias más inolvidables de toda mi vida.

La tristemente célebre "Ruta de la Muerte" (Dead Road):

La excursión salía desde el centro de La Paz, nos subimos a unas combis en donde yo era el único que hablaba español y emprendimos el viaje hasta Los Yungas en lo más alto de la montaña.

La excursión de la ruta de la muerte consiste en bajar la montaña en bicicleta a toda velocidad por el transcurso de 60 Km. 
La primera etapa se desarrolla en una ruta de asfalto con mucho, pero mucho frio en lo más alto de la montaña. En la primera parada, antes de entrar a una pequeña parte no asfaltada nos dimos cuenta que habíamos tenido nuestra primera baja. Una chica de Inglaterra se asustó en un pozo y freno con el freno de adelante. A la velocidad que se viaja eso puede ser muy malo. Conclusión, tuvo que viajar al hospital con uno de los guías y unos cuantos raspones en cara y cuerpo.
El resto de la excursión transcurre en la Dead Road propiamente dicho, luego de una charla de seguridad se comienza la bajada dividida en tramos por calles de 3 metros de ancho con la pared de la montaña de un lado y precipicios de 500 mts del otra. Vas a ver cascadas en medio de la ruta, vas a tener frio, vas a pasar a travez de nubes, vas a tener mucho frio y mucho calor cuando te metas en la selva. Es realmente increíble.
Es un lugar donde hay muchas posibilidades de matarse, pero si vas con cuidado y consiente, está todo bien. En esta ruta muere un turista por año, suena aterrador, pero si pensas que por día bajan la montaña 200 o más turistas, la estadística no es tan grave.

Mi desempeño fue genial!! En todos los tramos terminaba primero y hasta los guías me felicitaron por mi manera de manejar la bici. El problema fue la última curva de toda la carrera… en la curva que debería llamarse “La curva del boludo” porque yo, como me comentaron que suele pasar, quien viene más confiado es quien se cae en esa curva.
De mi parte la agarre muy abierta y me tope de sorpresa con una piedra enorme, lo que provocó una caída bastante espectacular (por suerte para el lado contrario al precipicio) y un revolcón de 10 metros o más junto con la bicicleta.
Resultado: Un esguince bastante feo en el pie derecho, múltiples raspones y mucha vergüenza (creo que debe haber gente que aún se está riendo de mi).
Me subí a la bicicleta y terminé la carrera, pero conforme mi cuerpo se enfriaba y pasaba el tiempo cada vez podía pisar menos. 

Acá van unas fotos proporcionadas por Barracuda (el que aparece en la bici soy yo... antes de caerme)



Volví al hostel casi en un solo pie, con la esperanza que el otro día estaría mejor, pero no fue así, tenía el pie hinchado como una empanada, pero por suerte un Ángel Guardián en Buenos Aires me ayudo con la gestión de Assist Card y en muy poco tiempo estaba en una clínica asignada por el seguro médico en donde me dijeron que no estaba quebrado, me pusieron una férula de cartón y algodón y me mandaron de nuevo al hostel.

Si bien fue un accidente desafortunado la experiencia lo vale y sinceramente, si me hubiere roto los 2 brazos, tampoco me habría arrepentido. 

Reposo y amigos:

A partir de ese momento comenzó otro viaje, 2 días mas no planeados en La Paz, anti-inflamatorios, tobilleras y hielo, mucho, pero mucho hielo, no iba a dejar que un pequeño accidente me arruine el resto del viaje.

Los siguientes días mi amiga Pame me ayudó mucho, trayéndome comida al hostal y sobre todo acompañándome para que no me aburra y tenga fe en que iba a salir todo bien. 
Cenamos juntos y degustamos algunos vinos de Bolivia. Compre un par de ejemplares para traer a buenos aires y una infaltable botella de Singani Casa Real Etiqueta negra.
No pude recorrer mucho más de la paz por razones obvias, preferí descansar 2 días a tener que volver a Buenos Aires con un problema más grave.
Jorge y el resto del personal del hostel también se portaron de 10 conmigo, hasta que reservaron por mí una habitación en mi próximo destino. Copacabana.

Así transcurrió el resto del tiempo en La Paz


De qué me quede con ganas:

¡De mucho!! En La Paz hay mucho para hacer, la calle de las brujas, Rap-jumping Urbano, muchísimos trekkings en las afueras, el valle de la luna, y mucho pero mucho más.
No tuve en cuenta el accidente, y me podría haber quedado más tiempo en la ciudad, pero quería tener bastante tiempo para el resto de Bolivia y Perú.


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