BOLIVIA y PERÚ 2016: Capítulo 07 (Días del 19 al 21)
El viaje hasta Aguas Calientes:
Me levante relativamente temprano, no me esperaban los 4 días del camino del inca, pero tenía un par de medios de transporte antes de llegar a Aguas Caliente y al otro día al fin conocer una de las maravillas del mundo.
El objetivo final
Como faltaba bastante para la hora de tomar el IncaRail en Ollantaytambo aproveche para conocer un poco más la ciudad. Fui a algunos mercados de comida y artesanías y volví a recorrer el camino que habíamos hecho en el walking tour para detenerme un poco mas en aquellos lugares que me habían llamado la atención.
Mercado de SanBlas
Sabía que volvería al mismo hostel, por lo que deje la mochila grande ahí y arme la de ataque con ropa para un día.
A eso de las 13:00 hs tome una combi cerca de la terminal que en 3 horas aproximadamente me dejo en la plaza central de Ollantaytambo.
Esta ciudad, además de ser la estación terminal de peruRail y de IncaRail es un punto turístico pequeño pero muy preparado.
Hice algo de tiempo tomando una cerveza y finalmente, a las 16:40 hs llego el tren que me llevaría hasta Aguas Calientes.
El viaje dura aproximadamente 2 horas, no es lo más cómodo del mundo, pero se viaja bien, los paisajes son increíbles y sobre todas las cosas, es el transporte más rápido si se tiene poco tiempo.
El tren y el viaje
La ciudad de Aguas Calientes esta increíblemente armada para el turismo, es pequeña pero la oferta de restaurantes y “artesanías” es inmensa, tan inmensa que para salir de la estación de tren hay que pasar obligatoriamente por un galpón plagado de puestos de venta de todo tipo de recuerdos de Machu Pichu.
Esa noche me aloje en un hotel llamado Pachukuteq. La verdad es que no era muy lindo que digamos, pero como solo iba a estar algunas horas no me preocupe.
Cene pizza, tome un trago en la barra de El Mapi” y me fui a dormir, al otro día tenía que estar arriba muy pero muy temprano.
Algo de Aguas Calientes
La ciudad sagrada de Machu Pichu:
Me desperté 5;30 hs de la mañana, aún era de noche. Desayuné y emprendí la caminata. En varios lugares había leído que esto era lo conveniente si se quería llegar a pie y posteriormente, descubrí que si se quiere llegar en bus… también.
Al pasar por el lugar en donde salían los buses, cerca del cartel de Machu Pichu pueblo (como también se llama a Aguas Calientes) pude ver 3 cuadras de cola ya a esa hora para poder subirse a alguno de los buses. En ese momento agradecí el haber decidido hacer caminando aunque sea el último trayecto hasta las ruinas.
Arrancando la caminata
En cuanto al camino, se trata de escaleras que suben la montaña, atravesando una y otra vez la serpenteante ruta por donde pasan los vehículos.
Es difícil, cansa, pero no es para nada imposible. Los paisajes son espectaculares, el aire es húmedo y creo que, por primera vez en el viaje, me sentí descompuesto. Creo yo, que fue la combinación de la altura, la gran humedad y el trago con yema de huevo que había tomado la noche anterior.
Como siempre, la mitad del camino me acompaño un perro lugareño, para quienes no me conozcan, muchas veces sea por donde sea que este caminando aparece un perro y me acompaña.
Al llegar a la entrada de las ruinas uno se encuentra con una mezcla de sensaciones: El placer de haber llegado a través de la montaña, la emoción por estar por conocer una de las maravillas del mundo y el golpe de pasar de un ambiente casi virgen en la montaña a una aglomeración de turistas agolpándose para entrar al sitio turístico.
La entrada
De la ciudad sagrada ¿qué decir? Es muy difícil describir con palabras. Solo puedo pensar en voz alta y decir:
Es una ciudad… una ciudad grande, en el medio de la montaña, construida sólidamente en piedras de un tamaño considerable, con tecnología de acueductos y protección ante ataques. Aun hoy, es difícil llegar. El pensar que fue construida tantos años atrás con técnicas aun no igualadas hace pensar realmente en la grandeza del pueblo inca.
Es una ciudad… una ciudad grande, en el medio de la montaña, construida sólidamente en piedras de un tamaño considerable, con tecnología de acueductos y protección ante ataques. Aun hoy, es difícil llegar. El pensar que fue construida tantos años atrás con técnicas aun no igualadas hace pensar realmente en la grandeza del pueblo inca.
La ciudadela es hermosa, quien no vio por lo menos una foto de, como la llaman ahí, “la foto clásica de machu pichu”?. Aunque además de la ciudadela se puede conocer la piedra sagrada, el puente del inca (impresionante) y entrar a Huaina Pichu y Montaña.
Estas últimas, son 2 entradas que hay que sacar con anterioridad y se pagan aparte. De mi parte, desistí de Huaina Pichu dado que requiere un estado físico entero (cosa de la que carecía desde La Paz).
Habia sacado la entrada para Montaña, pero al llegar a la entrada escuche de casualidad que todo el trayecto era cerca de 3 horas. Esas horas sumadas a 2 más del camino de vuelta no me cerraban las cuentas para llegar a tomar el tren de vuelta. Una verdadera pena, aunque espero que en el resto de mi vida no falte oportunidad.
El complejo es realmente IMPRESIONANTE y aunque mis palabras suenen frías quiero dejar bien claro que todo el viaje desde buenos aires valió la pena para estar parado ahí ese momento, las siguientes palabras las escribí sentado en una roca contemplando la ciudadela y creo que expresan un poco lo que sentí en ese momento:
“La verdad que por casualidad o destino deje lo mejor para lo último. Realmente es increíble, una ciudad montada en el medio de la nada. Llegar te hace pensar que todo se puede. De mi parte, aunque no hice los 4 días del camino del inca, el haber llegado hasta acá con el pie hinchado hace más de una semana habiendo hecho todo lo que hice estas 3 semanas... es un logro, me siento bien conmigo mismo sin importar lo que piensen algunos. Nunca dejen que alguien les diga lo que no pueden hacer.”
Que mas decir?
La vuelta la sentí más complicada, aunque parezca mentira, muchas veces las bajadas son peores y más peligrosas que las subidas. El cansancio casi que me venció por lo que tuve que parar varias veces.
Volví a Aguas Calientes, con un poco de sabor amargo por no haber podido subir a Montaña, pero una vez más FELIZ por haber podido cumplir el objetivo máximo de este viaje.
El tren de vuelta salió a horario y aunque no conseguí una combi directa, pude llegar a Cuzco al anochecer con una pequeña escala en una ciudad intermedia (no recuerdo el nombre)
Esa noche me despedía de Cuzco y justo esa noche se disputaba Argentina Vs Perú por las eliminatorias al mundial. Fue una sensación extraña vivir el partido completamente de visitante y hasta me dedicaron los goles de Perú. Fue empate, pero por más que no ganamos, me di el gusto de comer una selección de tapas en el Museo del Pisco de cusco.
Recorrí un poco la ciudad de noche y no pude evitar que la melancolía me invada, el viaje se acercaba a su fin.
Único día en Lima:
El avión a Lima salía a las 13 hs por lo que aproveche a dormir un poco más y recuperar fuerzas.
Desde el aeropuerto no es tan fácil llegar al centro, recomiendo que investiguen bien como llegar dado que, por mi poca investigación, la falta de ayuda y mi negación a tomar un taxi, termine muy lejos de donde debía.
Estuve en el bus cerca de 2 horas y media y en vez de ir al parque de las aguas como debía, terminé en Miraflores a más o menos 7 Km de distancia.
Luego de recalcular y almorzar un sándwich en “La Laucha” (nombre poco feliz para un lugar de comida, pero los sándwiches son muy recomendables) Me tome una combi comunitaria hasta el famoso parque de las aguas en donde me alojaría mi última noche en el hostal 1900.
Ya era tarde, así que lo único que tenía en mente era recorrer un poco y pensar donde iba a cenar.
Fui hasta el shopping, comí un helado de tumbo y volví al hostel para cambiarme.
Me quería despedir a lo grande, así que apunte a “La Mar”, aunque cuando llegue estaba cerrado (si, un sábado a la noche) por lo que decidí cambiar el rumbo a “Pampita” lugar que me habían recomendado para comer pulpo y eso hice, me castigue con una brocheta de pulpo increíble.
Al terminar de comer quería conocer un poco la noche, así que me acerque hasta la calle Berlín en donde hay numerosos bares. La verdad que como toda gran ciudad da un poco de miedo si no se conoce y la constante oferta de drogas y prostitución en la calle me hizo caen en la cuenta de que estaba es una inmensa capital.
No di muchas vueltas, ya era momento de dormir para volver a casa.
De que me quede con ganas:
Obviamente de hacer la caminata de los 4 días del camino del inca.
De pasar más tiempo en cuzco con más plata, hace varias excursiones interesantes para hacer que salen todas desde la ciudad.
De probar más comidas, la oferta gastronómica de Perú es infinita.
De conocer las playas del norte de Perú, me comentaron que son hermosas, tal vez el próximo viaje arranque por ahí.
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