BOLIVIA y PERÚ 2016: Capítulo 05 (Días del 13 al 15)

Llegando a Copacabana:


Por suerte, Jorge del Hostel 3600 de La Paz se ofreció a conseguirme alojamiento en Copacabana.
Tenía unos conocidos en el Hotel La Cúpula y telefónicamente me consiguió una habitación individual con una vista impresionante, muy económica y solo para mí, algo que me hacía falta ya con medio viaje recorrido y un pie lesionado.

Desde el hostel, temprano por la mañana, tomé un taxi hasta la terminal de ómnibus y ahí mismo obtuve un boleto de ida a Copacabana.
El viaje dura aproximadamente 4 horas en donde al momento de cruzar parte del lago Titicaca te tenes que bajar del bus, tomar una lancha y esperar a que el mismo bus cruce en otra lancha específica para transportar estos vehículos. 

En ese momento empecé a sentir la naturaleza de la frontera de Bolivia, paisajes espectaculares y aire puro.


 Cruzando el lago

El Hostel era impecable y mi habitación, aunque minúscula, me parecía un palacio.

Llegué cerca del mediodía por lo que decidí almorzar en el restaurante del mismo hotel, casualidad de que es uno de los mejores lugares para comer de toda la ciudad.
Como no podía ser de otra forma, probé la increíble trucha a la manteca del lago Titicaca, y definitivamente fue la mejor comida de Bolivia y dentro del TOP 3 de todo el viaje sin dudarlo.
Sumado a la comida, la increíble vista del lago desde el restaurante del hotel, le sumaba muchísimos puntos a la experiencia.

La vista desde el Hotel

La ciudad de Copacabana es pequeña, de esas que me gustan en donde “se ve dónde termina”, dentro de lo que hay para recorrer, como siempre alguna iglesia y la caminata obligada a “El Calvario”. 
Suena cansador, y lo es, se trata de cerca de 200 escalones de piedra muy rústicos que suben una montaña y te dejan en una de las vistas más espectaculares de la región.
Si bien tenía el tobillo al 40% llegue sin mayores problemas y a mi tiempo y de verdad que valió la pena.
Mejor explicar con imágenes y sin más palabras:

Desde el calvario 

El resto del día camine y descanse un poco más, averigüe como ir a La Isla del sol y cene también en el Hotel. Quería descansar porque sabía que mañana iba a caminar mucho.

La ciudad
Atardecer sin filtro

Corriendo por la isla del sol:

No voy a hacer referencia a la canción de “El Símbolo”.

Todo comenzó algún tiempo atrás en la isla del sol… (perdón, es inevitable) … En realidad, todo comenzó a la mañana en la costa de Copacabana, ahí por algunos pesos bolivianos te subís a una lancha que te puede dejar en 2 sectores de la isla.
Para pasar la noche es conveniente bajarse en la primera parada, pero para quienes van y vienen en el mismo día es conveniente bajarse en la última, dado que la lancha de regreso sale desde la primera parada y esto te deja tiempo para recorrer la isla completa y tomar la lancha de regreso desde la punta contraria a la que desembarcaste.
Para comprar el boleto alcanza con acercarse a la costa la misma mañana que queres viajar y la oferta de pasajes van a llegar por si solas.



El viaje dura aproximadamente 2 horas y te aconsejo que de entrada te abrigues y viajes en la terraza del bote. A la ida yo tuve la mala idea de meterme en la cabina y al querer pasar a la terraza no me dejaron porque el bote ya estaba en movimiento. Si bien arriba el frió es muchísimo mayor, vale la vista.

Al llegar a la última parada uno está obligado a escuchar una pequeña charla sobre usos y costumbres por parte de descendientes de indígenas y si queres, podes contratar una visita guiada.
Yo decidí hacerlo por mi cuenta para poder manejar mis tiempos.
En teoría, y solo en teoría, la isla se recorre en 3 horas. La realidad es que llegue de casualidad corriendo a tomar la lancha (corriendo literalmente) dado que las 3 horas no me alcanzaron para realizar todo el recorrido.

¡La isla es hermosa! El primer recorrido es por las playas en donde lamentas que no haya más calor y no hayas planeado quedarte una noche, luego durante las siguientes horas vas a recorrer a pie la inmensidad del paisaje, con vistas espectaculares y mucha pero mucha naturaleza.

También vas a ver ruinas de antiguas civilizaciones y pilares ceremoniales junto a rastros de tiempos mejores en donde esta isla era un santuario inca con templos dedicados al dios Sol o Inti. Vas a visitar la “Roca Sagrada”, el laberinto, el palacio Pikokaina entre otras cosas. También, si tenes ganas podés acercarte a algún guía que esté dando una charla y te van a dejar sumarte sin problemas.

La vuelta es complicada, bah, complicada… en realidad es larga, más larga de lo que uno piensa, cuando pensas que estas por llegar y ves civilización, en realidad te falta bajar las interminables escalinatas de piedra, ahí es donde tuve que correr, si no corría, no llegaba a la lancha e iba a tener que quedarme a dormir una noche en la isla.


Algo de la Isla del Sol

La última parte de la caminata se conoce la otra cara de la isla, mucho más arbolada, con más civilización y con la cara de destruidos de la gente que viene subiendo las escalinatas en vez de bajándolas corriendo como yo.

Como recomendación, lleva mucha agua, algo para comer y plata en efectivo, dado que en 2 o 3 puntos de control hay que pagar un pequeño peaje para poder continuar el trayecto (cuando fui yo eran montos cercanos a los 10 bolivianos)

Video en la soledad

El viaje de vuelta lo hice en la terraza de la lancha, con el pie a punto de caerse y contento por haber podido completar el recorrido. A la noche camine un poco por la ciudad (que carecía de vida nocturna en esa época del año), compre el boleto de bus que me llevaría a Arequipa, cene otra trucha en el hotel y me fui a dormir. 

Mañana dejaría Bolivia e ingresaría a Perú.

Chau Bolivia, Hola Perú:

A la mañana siguiente me levanté y fui directo a la plaza en donde salen los colectivos.

El viaje de manual dura algo así como 9 horas. La realidad es que fue el viaje más incómodo y largo de mi vida. Saliendo a las 9 AM desde Copacabana, llegue a las 22 PM a Arequipa. ¡No llegaba más! Fueron 13 horas que parecieron 72.

De la frontera Bolivia-Perú no hay mucho que decir, fue un trámite rápido y sin complicaciones.


Una vez en Arequipa tome un taxi al Hotal Los Andes en donde contaba con una habitación para 10 personas solo para mí y una compañera italiana desesperada por poder hablar inglés con alguien por lo que me quemo el cerebro por unas horas.
Esa noche tenía ganas de darme un festín merecido por el largo viaje así que me apure a llegar a “Chicha por Gaston Acurio”.
Hice barra con un Tumbo Sour hasta que me dieron la mesa y cené paz y delicias.
Cené 2 pasos típicos, comencé por un rocoto relleno acompañado de una copa de un vino rosado de Quebranta peruana (Típica cepa para elaborar pisco) el cual no tiene muchas cosas interesantes para decir, un tanto abocado, frutas rojas y algunas notas vegetales.
Como segundo paso opte por un ceviche clásico con una copa de un Alvariño de Galicia.
La comida fue espectacular y nada cara, el único inconveniente fue que la pedí en un orden totalmente incorrecto, el rocoto relleno es picante por lo que debería haber sido el segundo plato luego del ceviche.

 Chicha por Gaston Acurio
 Rocoto relleno
 Ceviche clásico

Recorrí un poco la noche de Arequipa haciendo una parada estratégica en el bar "Museo del Pisco" y fui a dormir al Hostel, mañana arrancaría oficialmente la aventura en Perú.

 Museo del Pisco
Arequipa de noche



De que me quedé con ganas:
Puno!, En la frontera del lado peruano están las islas flotantes de Puno muy recomendadas para visitar. Será la próxima.
De pasar la noche en la isla del Sol, hubiese sido una experiencia interesante.


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