BOLIVIA y PERÚ 2016: Capítulo 01 (Días del 01 al 02)

El viaje de ida:



Ok... Tenía 22 días para conocer Bolivia y Perú. Una semana de mi mes de vacaciones la gaste el último año agregándola a mi viaje por el norte argentino, así que este va a ser un viaje intenso, incomodo en muchas ocasiones, pero seguramente... muy revelador y entretenido.



Arranque por Jujuy, Argentina y 22 días después volvería de Lima, Perú... Empecemos.


Me desperté con una ansiedad tremenda, la noche anterior termine de acomodar la mochila y solo falta meter el cepillo de dientes. Como despedida me baje un tubo de uno de mis vinos preferidos de la Patagonia Argentina,  un Barda Pinot Noir 2012 de bodega Chacra, con una milanesa con fritas de la parrillita de la vuelta de casa. Me quería despedir de Buenos Aires con un lindo recuerdo que me deje el sabor porteño por un buen tiempo.

El avión salía de Aeroparque a las 12:00 PM y la mejor opción para llegar fue el Aerobus que sale de Puerto Madero. Llegue corriendo, pero la transpiración en la remera valió el ahorro del taxi o la espera del 37.

En vuelo fue tranquilo, salió a horario y llegué al aeropuerto de Jujuy alrededor de las 14 hs. Para no perder tiempo, ya tenía en vista la combi que me llevaría a la ciudad. 
Mi próximo paso era tomar un micro hasta La Quiaca. Me hubiese encantado tomar el de las 14:30 hs pero estaba demasiado jugado, así que opte por el de las 17:50 hs.

Era sábado y tenía que hacer tiempo así que recorrí San salvador de Jujuy por algunas horas (sin mucho para ver por el día de la semana que era), así que simplemente me dedique a almorzar un sándwich con una cerveza y contemplar la tranquilidad del ese lugar tan diferente al caos del micro-centro porteño en el que me encontraba solo un par de horas atrás.

Mucha paz en San Salvador de Jujuy

Tipo 17 hs emprendí rumbo a la terminal de ómnibus con la misma combi que me había traído y a la hora programada aborde el ómnibus que luego de 4:40 hs me dejaría en La Quiaca.

La ciudad me recibió con una hermosa luna llena, mucha paz, bastante frío y unos 3445 mtns que hasta ese momento no hicieron mucho efecto en mí, solo me sentía un cansado y cada paso hasta el hostel se volvía más pesado.

Me aloje esa noche en el "Hostel Copacabana" muy limpio y ordenado y para mi sorpresa, sin quererlo había alquilado una habitación simple, lo cual fue un lindo y relajante comienzo para adecuarme a la altura. 

Esa noche no hice mucho, salí a caminar un poco por la ciudad, comí una hamburguesa en un lugar muy sencillo que atendía una pareja de locales, vuelta al hostel y a dormir. Al otro día cruzaría la frontera a Bolivia.

La Quiaca me recibe con luna llena

La Quiaca, Frontera, Villazon:

Me levante temprano, quería recorrer algo de La Quiaca antes de cruzar el límite del país.
Me habían hablado muy bien del mercado, pero no sé si porque era un Domingo o porque le tenía mucha expectativa pero no me mató, camine hasta la plaza principal y encontré a un profesor de la iglesia dando una clase de catequesis (creo, no soy religioso) a unos niños de la ciudad. 
No había mucho que hacer ahí un domingo, así que fui a buscar mi mochila al Hostel y emprendí la caminata a la frontera.

La frontera entre La Quiaca y Villazon está pegada a ambas ciudades por lo que es muy fácil llegar caminando, desde el lado argentino son algo de 4 o 5 cuadras.
El paso fue rápido, por suerte llegue antes de que un ómnibus descargue algunas docenas de personas para hacer el trámite de migración.
Hice la cola que me llevo a una ventanilla, sellaron mi salida de argentina y con mucha emoción cruce el famoso puente que me separaba de Bolivia.

Camine 2 cuadras entre los numerosos locales de venta de "de todo" hasta que me di cuenta un pequeño detalle... No me habían sellado la entrada a Bolivia.
Así de fácil fue entrar y así de fácil fue volver por el puente para preguntar a un policía donde tenía que hacer el trámite. Amablemente me indico la ventanilla correspondiente, me preguntaron cuantos días iba a estar en el país, llene el papelito de migraciones y volví a cruzar.

Este pequeño error, me hubiese costado una multa de 300 bolivianos (más o menos 38 dólares) al momento de salir de Bolivia.

Hola Bolivia!!!

Entrando a Villazon me detuve en la primera cuadra para comprar mi única adquisición de esta parte de viaje, una bolsita con hojas de coca. Por más que todo estuviese bastante económico,  no iba en plan de comprar nada (Gran error comprar medias antes de viajar).
Camine un rato por la ciudad en dirección a la plaza principal, en este momento el "Soroche" o mal de altura ya me estaba afectando un poco más, la cabeza me empezó a doler y el cansancio se intensificaba por el peso de la mochila.
Llegando a la plaza, un gran tumulto de gente y ambiente festivo me llamo la atención...Era el aniversario del pueblo! Que mejor manera de conocer un lugar con la fiesta anual del mismo?

Las calles estaban decoradas, mucha gente y desfiles interminables de los niños de las escuelas de la zona y de la fuerza policial.

Desfiles y algo de Villazon

En la planificación del viaje cometí un error, el primer error del viaje. Mi idea inicial era ir desde Villazon en tren hasta Uyuni y de ahí en ómnibus hasta Potosí, Lo que sucedió es que algunos días después de sacar el pasaje de avión me di cuenta que los días domingo no hay tren a Uyuni. No quería quedarme una noche en Villazon por lo cual, no me quedo otra opción que cambiar de itinerario y viajar a Potosí en ómnibus y luego a Uyuni.

Luego de dar unas vueltas en la plaza me dirigí con cierta dificultad hasta la terminal, no es para nada lejos, queda enfrente de la plaza, pero los cortes de calles por los desfiles complico solo un poco la tarea.
El transporte público de mediana y larga distancia es bastante informal en Bolivia, antes de cruzar por la puerta de la terminal se siente una invasión de ofertas de pasajes de diferentes precios y calidades de transporte. Yo opte por el que salía más temprano a Potosí, el precio me cerraba y la unidad (en la foto) se veía relativamente aceptable. En esta parte del país, no esperes para nada grandes lujos al momento de viajar.

Una vez más tenía que hacer tiempo así que camine un poco por las vías del tren donde hay otro tipo de mercado y como no podía ser de otra manera... fui a almorzar, estaba ansioso por tener mi primer encuentro con la comida Boliviana.

Algo que se repite en varias partes del país es una combinación de 2 pasos, en donde siempre primero se trata de la sopa del día y luego el plato del día, que suele ser una mezcla de carne, papa, otros vegetales y otras papas de otro tipo (Te sorprenderías de la cantidad de variedades de papas que hay en Bolivia). Todo lo acompañe con una Paseña. La cerveza de mayor distribución en Bolivia.



NOTA DEL SOMMELIER: Paceña es la típica "Lager" de sudamericana, liviana, simple, carbónico sutil y muy refrescante, ideal para comidas picantes o simplemente en grandes cantidades para hacerle frente a un día de calor.

Panza llena, corazón contento y era la hora de emprender el viaje a Potosí

Viaje y llegada a Potosí: 

El viaje duro aproximadamente 8 horas y media, no fue un viaje de lo más cómodo pero aceptable. Lo curioso del viaje es que fue como estar en Argentina a principios del 90. La selección de películas se basaba principalmente en Jean Claude Van Damme (Con "Retroceder nunca, rendirse jamás como primer título de la tarde) y alguna más moderna de Jackie Chan. Esto es algo que no me puedo explicar, tengo la sospecha de que los bolivianos de esta zona son grandes seguidores de estas 2 estrellas de Hollywood.  

Llegue a Potosí a eso de las 22:00 hs con mucho frió y desorientado en la terminal, no había encontrado mucha información en Internet acerca de los taxis, solo que debía acordar el precio con el chofer antes de emprender el viaje. 
Luego de unos cuantos minutos de espera cambiando de ubicación en la calle y aguantando una llovizna bastante molesta, un taxista decidió parar. Acordamos 6 bolivianos hasta el hostel, me subí en el asiento de atrás y partimos hacia el centro de la ciudad.
Me sumergí en mis pensamientos y cuando menos me lo esperaba, una señora subió al taxi... Tarde unos cuantos segundos en caer, pero luego entendí que los taxis en Potosí son compartidos. A partir de ese momento viajábamos juntos el chofer, la esposa del chofer en el asiento del acompañante, la señora local y yo. Dimos algunas vueltas, dejamos a la amable cholita en su casa y después de un rato llegue al hostel.

Me aloje en el hostel "Casa Blanca", muy recomendable y atendido por viajeros voluntarios de varias partes del mundo.
Como cena, estaba antojado de pizza y necesitaba una excusa para recorrer la ciudad de noche.

De la pizza, no hay mucho que decir, pero la ciudad de noche es HERMOSA, pequeñas callesitas coloniales donde los empedrados brillan con la luz tenue del alumbrado.

Plaza 10 de Noviembre, Potosí

Volví al Hostel muy cansado por haber estado viajando todo el día y me fui a dormir. Subí a la cama que me había tocado y estuve 10 minutos tratando de recuperar el aire... "Acá la altura...si puede ser un problema." Pensé.

Terminaba el segundo día del viaje y ya había recorrido cerca de 2120 Km


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